Ibero-Amerikanisches Institut
Preussischer Kulturbesitz


Fotomontaje Sala de lectura del IAI




Gusanos y ácidos

Si bien la digitalización suele evocar mundos virtuales y textos inmateriales, el proceso de trabajo en sí tiene mucho que ver con la índole material de los originales. La primera etapa por la que pasan las revistas en proceso de digitalización, se cumple en el taller de la encuadernadora.

Las revistas teatrales y las colecciones de novelas cortas llegaron a la biblioteca muchas veces en forma de fascículo independiente, pero otras veces ya encuadernados en forma de libro. A comienzos del siglo XX era una práctica muy extendida mandar a encuadernar las colecciones de revistas  por un profesional. Incluso algunas venían ya paginadas, para que el fiel lector pudiese depositar finalmente un libro “de verdad” en su estantería. Hoy rara vez se mandan libros a encuadernar y los encuadernadores trabajan sobre todo para bibliotecas y otras instituciones. También el Instituto Ibero-Americano cuenta con un taller propio de encuadernaciones.

Allí se restauran y encuadernan libros, se fabrican marcos para colgar las fotos o ilustraciones de exposiciones, carpetas y estuches de cartón para archivar impresos especiales, y además se prestan los primeros auxilios cuando hay materiales dañados, por ejemplo, debido a filtraciones de agua tras una avería por trabajos de mantenimiento o la rotura de un caño.

Antes de ingresar al proceso de digitalización, manos expertas deben desmontar los tomos y separar sus cuadernos. Después de retirar la tapa dura y deshacer los hilos que los han unido, los cuadernillos se liberan uno por uno. Esta operación requiere mucho cuidado ya que la mayoría de nuestras revistas se encuentra en mal estado de conservación, debido al papel en que fueron impresas.

El papel primero se pone amarillo, luego pierde flexibilidad y finalmente se pone tan frágil, que de solo tocarlo se desprenden fragmentos. Durante mucho tiempo el papel se fabricó con trapos lo que resultaba muy duradero pero también costoso. Recién un nuevo procedimiento para elaborar papel, a partir de madera, posibilitó desde 1850 democratizar los precios de periódicos y libros. Este papel económico adquiere con el tiempo, sin embargo, un contenido ácido tan elevado, que se desintegra; es un gran reto que actualmente enfrentan las bibliotecas. En general no es posible recuperar el material original, pero las copias digitales permiten conservar para la posteridad al menos los contenidos y el aspecto de las revistas. En 2013 gran parte de las revistas teatrales y de las colecciones de novelas cortas pudieron ser digitalizadas, gracias al apoyo financiero del Ministro de Estado para la Cultura y los Medios (BKM).

Las revistas llegadas al depósito del Instituto Ibero-Americano encuadernadas como libros, pasaron antes, en Argentina, largos períodos en depósito en altillos, estanterías repletas, abarrotadas librerías de viejo. En algunos casos, larvas de insectos han devorado las revistas y dejado claras huellas de su accionar. Evidentemente, no solo las personas se sienten atraídas por el papel impreso…



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